
Casi en sus últimos días en cartelera tuve la oportunidad ver una sala de cine la película de Patricia Riggen, "La misma luna", después de haber oido muchos comentarios y de haber sido "víctima" de muchas recomendaciones. En resumen y desde el inicio comparto que la película me pareció buena. Sin embargo, creo que con la preparación y la buena producción que tiene la cinta podría haber sido mucho mejor.
La trama sigue la simple metodología que describió Chaplin como propia para hacer una película y ésta consiste en meter al protagonista en problemas y hacer que éste salga de ellos. De esta manera, el personaje de Carlitos interpretado por el pequeño Adrián Alonso, se envuelve en una serie de episodios desafortunados para encontrarse con su madre, interpretada por Kate del Castillo, que se encuentra trabajando de manera ilegal en EU. Dichas situaciones van "in crescendo" en el sentido emocional hasta tener una culminación llena de emotividad.
Los "capítulos" que conforman la cinta van variando de intensidad y en algunos casos sus argumentos se ven un tanto forzados, como el encuentro de Carlitos con su padre, interpretado por Ernesto Dalessio carecen de emotividad y le restan verosimilitud a la historia. Algunas actuaciones se destacan como la de Adrián Alonso y la de Eugenio Derbez, que hace un papel diferente a los que normalmente interpreta, pero que logra quizá los momentos más emotivos de "La misma luna".
En una entrevista para la revista önderfilm Patricia Riggen comentó que el problema del cine mexicano es que muchas veces no es entretenido y con esta obra ella logra revertir esto al hacer una película con bastante ritmo. Sin embargo, aún le falta pulir algunos aspectos dramáticos para que el espectador se sumerja en la película de tal manera que no tenga que pensar "bueno, es que esto es ficción".
Lo más destacado de "La misma luna" no es sólo lo que se presenta en pantalla, es también el hecho de que se vendió en tan sólo un día en el Festival de Sundance y a un precio record que ninguna película en español había tenido antes. Esto puede hacer que inversionistas de otras partes volteen los ojos hacia México y así pongan su dinero en manos de nuevos talentos para que realicen producciones autosustentables, de buena calidad y así volvamos a tener una industria cinematográfica.